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A medida que pasa el tiempo, son más y más los enólogos que se decantan por esta opción. Una buena alternativa para aportar el toque especial que da la madera, sin tener que hipotecar la bodega para ello, pero ojo! Es tan importante como la elección de las barricas, saber a que “árbol nos arrimamos” cuando de estos productos se trata. Está probado, que hasta en los Chateaux franceses mas conocidos en el mundo del vino, usan estos productos, de hecho, los vinos realizados con estos, han obtenido las altas puntuaciones a las que ya están acostumbrados, sin que nadie sospechara en lo mas mínimo que los vinos no estaban elaborados de forma tradicional.

Una revolución causan estos productos, (al fin y al cabo, es la misma madera que envuelve al vino durante su crianza) ya que es mucho mas barato que las barricas convencionales y su rapidez para impregnar las virtudes de la madera, es verdaderamente sorprendente, aunque para ser sinceros, parece que la guarda en barricas es indispensable para algunos vinos, o mejor dicho, es impensable que ciertos vinos, no tengan que guardar estancia en barricas. Pero no podemos negar que, tanto el polvo, los chips o las duelas, son una muy valiosa herramienta de la que se puedan valer los enólogos para mejorar muchos vinos. Otro punto fundamental, como lo es en las barricas, es saber elegir bien, ya que en el mercado se encuentran muchos tipos y calidades, además de los grados de tostados que harán depender de nuestras necesidades enológicas para los resultados que deseemos para nuestros vinos. Aquí también influye mucho el lugar de origen de “las maderitas”, ya que es sabido, que los aportes del roble Francés y Americano, difieren bastante el uno del otro, además de las aportaciones que cada uno da y estos se elegirán según el objetivo del enólogo. Además, el enólogo, tendrás que elegir, entre el tamaño de los chips, el grado de tostado, o si usará duelas o el polvo de roble. Este último, aporta más rápido que las duelas. Cuando se usa el polvo de roble, es más que suficiente menos de cinco días para empezar a notar los aportes de la madera y un buen resultado y se usa tanto en el proceso de fermentación como en la parte final del proceso.

Los llamados chips también tienen sus ventajas frente a las tradicionales barricas, ya que da más libertad y facilidad al creador para combinar sus posibilidades, por ejemplo, si se desea dar al vino un toque de madera de forma rápida, o mezclar un vino con muchas notas de madera con uno que no las tenga, se puede saber en poco tiempo, cual es el tipo de madera mas conveniente sin recurrir a grandes gastos o largas esperas. Cómo? Simplemente agregando los chips en las botellas. Se elije un vino base y se rellenan varias botellas con este, ahora se añaden los distintos tipos de chips por algunos días y nos dará las conclusiones necesarias para saber por dónde irá el vino. Otra ventaja de las duelas con respecto a las barricas, es que la zona de contacto con el vino es de todas sus partes y no así en las barricas ya que el vino ingresa en la barrica y no la madera en el vino como es el caso, por lo tanto se necesitará ya sea o menos madera o menos tiempo de contacto. A diferencia de las barricas, que están son tostadas a fuego directo y una por una, de modo que cada barrica es diferente, los chips, son tostados en grandes hornos y por tiempos medidos, lo que hace de este, un tostado mas homogéneo.

Aunque se pueden usar mas de una vez, por cuestiones de eficiencia e higiene, se recomienda que se usen una sola vez, las duelas en cambio, pueden usarse varias veces. Sin duda es un tema que ya da mucho para la polémica, pero no hay que negar que estos productos “tienen madera”.

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