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Como si de una asignatura en el colegio se tratase, todos deberíamos aplicarnos en el tema, pero como esta “cultura”, es parte de la educación y no del aprendizaje, debería aprenderse en casa y no en otra parte. Con esto quiero decir, que los padres, cuando vean una edad prudente en sus hijos para el consumo del alcohol, no duden en enseñarle todo lo que sus conocimientos les permita sobre tema. Primero que nada, no hay que engañarse en la edad de los “nuevos consumidores”, lo que un padre “normal” haría, sería no permitir beber bebidas alcohólicas a sus hijos, hasta que no cumplan la mayoría de edad legal, pero quién no ha bebido antes?, hay estudios que dicen que el consumo de estas bebidas es cada vez más precoz entre la juventud, empezando incluso en el periodo de la niñez. Un índice de medida de la edad correcta puede ser la edad a la que empezó a beber cada padre o madre (excluirse padres precoces), digamos que entre los 14 y 16 años, muchos dirán, mi hijo tiene esa edad y no bebe, bueno, eso es lo que piensa usted, o ya no se acuerda cuando tenía esa edad, pues eso, como decía, hay que enseñarles a los jóvenes que primero que nada, no es mejor bebedor el que más bebe o acaba peor, hay que dejar bien claro, que el consumo de alcohol no está relacionado directamente con la hombría, o en el caso de las chicas, que si no les gusta o no quieren, no pasa nada, de hecho conozco muchísima gente que cuando empezó con este hábito, ni si quiera le gustaba, lo hacía por eso de la presión del círculo de amigos. Y que más les podemos enseñar además de esto?, claro que esta charla tiene que ser distendida y de lo más “casual” ya que como sabemos ellos ya lo saben todo, y por su puesto más que nosotros, ya que en este periodo están convencidos de que los mayores no tienen ni idea, no solo de alcohol, sino de nada. Podemos mostrarle que se debe beber y en qué momento, que es bueno para aperitivo o para digestivo o que no se debe mezclar, el orden, o que por ejemplo si van a mezclar distintas bebidas, que las siguiente tenga menos alcohol que la anterior o que su consumo se acompañe de agua a intervalos para reducir el alcohol en la sangre, y saber reconocer cuando hemos llegado a nuestro límite, ya que este momento que debe ser agradable no se convierta en una pesadilla, ya sea por problemas de salud o en un accidente.

Hoy en día parece que si no hay alcohol de por medio, no hay diversión, sabemos que no es así, pero hay que estar preparado para todos los momentos, no cree?. Es importante que sepan que es lo que beben, tanto como de que están compuestas las bebidas como sus efectos a corto plazo, esto ayuda, a que si sabemos que las bebidas contienen más o menos azúcar, nos embriagará con mayor o menor rapidez, al igual si el alcohol está mezclado con bebidas carbonatadas, ya que siendo en un caso u otro con el azúcar y el gas, el alcohol se adhiere más rápido a la sangre y esto causa un efecto más rápido en nuestro estado de embriaguez. Sería bueno saber de que están hechos incluso los alcoholes, si son de cebada, centeno, uva, malta, etc. O cual fue su método de elaboración, destilado, fermentado, etc. Acaso no nos preocupamos de lo que llevamos encima?, nos preocupamos que la vestimenta que llevamos sea de tal marca o de cual material, porque no deberíamos hacer lo mismo con lo que nos metemos entre pecho y espalda? ya que es más importante, porque estará dentro de nuestro organismo. Aclarar que cada vez que bebemos no tenemos por qué acabar en un estado de descontrol. Hay que inculcarles con el gusanillo de la curiosidad en este sentido para que también se preocupen un poco en enterarse que es lo que beben y de lo que está hecho y como siempre dejar en claro que el consumo de bebidas alcohólicas debe hacerse con responsabilidad.

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