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La ventaja de este tipo de comidas, más allá de su sabor tan peculiar, es sin duda, sus precios populares, la rapidez del servicio, el trato directo entre cocinero y comensal, donde muchas veces es una estrecha relación y por último, el proceso de producción de tu comida, está justo delante de tus ojos, hay quien  dice, que otro valor añadido de esta comida, es que, muchos de los puntos de venta de esta comida no cuentan con cámaras frigoríficas, por ende, sus productos, tienen que ser extremadamente frescos. No es cosa de broma, la comida callejera factura millones en muchas ciudades al cabo del año, se dice que más de 2.5 millones de personas comen en las calles cada día y es que se ha convertido en una opción muy concurrida, cada día con mayor cantidad de adeptos, que por distintas circunstancias, se ha pasado hasta el que no hace mucho era el “lado oscuro” del comercio gastronómico.

Poutine Quebec-Canadá La oferta gastronómica callejera en las distintas ciudades de Canadá es variada, donde cada región ofrece su especialidad, pero en Quebec, el que se lleva toda la atención, es sin duda el Poutine, el nombre no se sabe a ciencia cierta lo que quiere decir, ya que tiene más de 15 significados diferentes, aunque el que más se aproxima a lo que literalmente llega a ser, es “mezcla de varias comidas”, su origen data de entre los años 50 y 60, hoy por hoy su fama no solo atraviesa el país, sino que también ha cruzado fronteras, ya que, lo podemos encontrar en varias ciudades del norte de los Estados Unidos, es tan popular, que se ha logrado introducir en cadenas internacionales de comida rápida como el KFC, McDonald´s o Burger King del país. El Poutine está hecho a base de patatas fritas de corte algo grueso, con cheese curds por encima, que es queso en grano, una receta local muy popular, que son las partes sólidas de la leche cuajada de un queso cheddar o fresco (es parecido al queso fresco, pero, con una textura chiclosa, como la de una mozzarella), todo esto es bañado con un brown gravy, que es un caldo de carne espeso, como todo planto popular tiene sus variaciones, como el Poutine italiano, que sustituye el gravy por salsa boloñesa, el poutine griego, con queso feta, el que se vende en Estados Unidos es el Jersey poutine con queso mozzarella o con cheese curds  de cheddar americano, algo más amarillento y de venta en la ciudad de New Jersey, pero el clásico sigue siendo el más popular.

Choripán, Buenos Aires-Argentina Dentro de la gran oferta culinaria que ofrecen las ciudades en Argentina, dentro los cuales destacan los panchos, milanesas, empanadas, lomitos, alfajores, bondiolas, asados, etc., pero el número 10 del equipo, es el Choripán, y Buenos Aires su mejor “estadio”, el choripán, es todo un “alimento fetiche” bonaerense, un chorizo fresco criollo, asado a la parrilla, entre un crujiente bollo de pan francés. Comerte un choripán, hará crecer el “pequeño argentino” que todos llevamos dentro. Los puestos ambulantes de estas ciudades están preparados con todo lo necesario para una oferta gastronómica contundente, complementados con una baterías de salsas y aliños que complementa de manera seria su oferta, donde no pueden faltar el chimichurri, la salsa criolla, ajíes varios y “otras hierbas”, todo muy popular y asequible, pero, que no distingue clase alguna y puedes codearte con individuos de cualquier estrato social. El “ritual” de consumo de este servicio es mayoritario en el almuerzo, donde hay poco tiempo para volver al trabajo y se nota que las prisas fluyen por sus calles, o a la salida de los campos de fútbol, donde los comensales acuden en masa a la salida de los partidos. El choripán, es toda una institución gastronómica, favorito entre nativos y foráneos y se ha labrado un nombre en las calles argentinas, hasta encumbrarse en lo más alto de la pirámide alimenticia de los establecimiento de la calle, repartidos estratégicamente por toda la ciudad.

Chaat, Uttar Pradesh-India Nunca una “galleta” había dado tanto de sí para satisfacer el hambre, Uttar Pradesh, es la ciudad de la que se dice tiene su origen, debido a influencias portuguesas, creando este mestizaje culinario,  esta masa de pan frita, rellena de un crisol de sabores en el que predominan los ácidos y picantes, donde nunca faltan las cebollas picadas, el sev, que son una especie de fideos secos y amarillos, un yogur llamado dahi, cilantro fresco, mango y jengibre secos en polvo, un arcoíris de especias, limón, tamarindo, salsas picantes y chutneys, también los hay rellenos de frutas, y que, como todo plato popular, sufre diversos cambios y versiones en diferentes ciudades y las hay para todos los gustos. El chaat pelea en popularidad con el Gol Gappe y se venden en las calles de prácticamente toda India, pero es en el norte es donde el chaat goza de mayor popularidad y se ofertan en dhabas, que es el nombre que reciben los puestos callejeros donde se venden. Es todo un logro sobresalir como el más popular de las calles de India de entre la extensa cantidad de platillos qué ofrece, todos ellos de sabores exóticos, intensos y muy peculiares.

Arepas, Caracas-Venezuela La arepa, es el pan de cada día, “literalmente” para los venezolanos, ojo aquí con la rivalidad que existe en los “derechos de propiedad” sobre las arepas con otros países que también las consumen, como Colombia, Panamá o México donde se conocen como tortillas o pupusas en El Salvador. En en Venezuela, tienes que “lavarte la boca” antes de hablar de tan popular alimento según los caraqueños. Hecho de maíz cocido y molido, como lo hacían los indígenas y que colocaban sobre un aripo, una “plancha” curva de barro que usaban para asarlas y que hoy se hace con harina de maíz la más popular y con otras variantes, como la de yuca, plátano o andina entre otras y las encontraremos en las calles con diversos rellenos y salsas, donde con ligera ventaja respecto a sus más inmediatos seguidores, la rellena de queso es de las más populares, aunque no hay que olvidar la arepa reina pepiada, carne mechada, jamón o pernil, hamburguesa, mariscos y todo lo que te puedas imaginar, los venezolanos no tienen límite para rellenar una arepa y eso hace de este alimento, un “objeto de culto” en este país, ya que las hay para todos los gustos y que encontrarás en las areperas de sus calles las 24 horas del día. Las arepas ya han traspasado fronteras y son muy solicitadas en calles de ciudades tan importantes como New York, donde tiene que lidiar a diario para afianzarse contra duros competidores ya consagrados como los burritos, salchichas polacas, shawarmas y toda la variedad de platillos nativos que pululan por sus calles.

Ph bò, Ho Chi Minh-Vietnam Se dice que en esta región, la comida callejera ocupa casi el 40% de la dieta diaria consumida, cantidad nada despreciable, ya que, solo su área metropolitana cuenta con 9 millones de habitantes. La ex Saigón, ubicada al norte del delta del río Mekong, está considerada como una de las ciudades más espectaculares en cuanto a comida callejera, su oferta es de lo más variada y en cantidades industriales, pero el Phoparece ser la quinta esencia y es el favorito de la gente. Esta sopa, es un caldo limpio de huesos con fideos de arroz, finas tiras de carne de ternera como si de carpaccio se tratase, azúcar, perfumada con albahaca morada y/o menta finamente picadas, jengibre, cardamomo, anís estrellado, salsa de pescado y coronada con cebolla de verdeo picada, brotes de soja y un toque de color y sabor con unos chiles rojos frescos, que no falte el gajo de limón para completar la experiencia, toda una gama de sensaciones, la encontraremos por doquier, a todas horas, no es raro que sea el desayuno de los lugareños, es muy asequible y los cocineros más expertos son capaces de prepararla al momento y en cuestión de segundos con extremada habilidad. Tiene una pequeña variación en el sur, en Hanói, donde no le añaden azúcar.

Sfenj, Marrakech-Marruecos Aquí encontraremos una comida llena de influencias, donde intervienen los rasgos de cocinas como la morisca, sefardí, bereber, algo de oriente medio y pinceladas africanas, toda esta mezcla, solo puede producir una gran riqueza de sabor, color, aromas y variedad, de esta variedad, la gente y sobre todo los niños, se declinan por todo un clásico de la comida callejera marroquí, el Sfenj, de palabra árabe Isfenj, que quiere decir esponja, se comenta que es el origen del donut, esta rosquilla frita, a base de harina, agua, levadura y una pizca de sal, con aire en su interior, hace honor a su nombre, pues esta masa pegajosa, al freírse se queda muy esponjosa, se acostumbra servir con miel o azúcar espolvoreada y tienen su mayor consumo en el desayuno y la consigues solo por un dírham. También la podremos encontrar en Túnez y otros países del norte de África.

Chuanr, Szechuan-China La comida de Sichuan, a diferencia de los otros estilos de comida china como la cantonesa, pekinesa y demás, es algo más picante, por el uso de chiles secos y en pasta, además de su pimienta con un efecto algo adormecedor, de aquí nacen platos picantes como el Kung Pao, Ma Po tofu o el Hot Pot, una especia de Fondue. Los chuanr o chuan, son originarios de la provincia de Xinjian por influencia de los Uyghur, una etnia de musulmanes en China. En Sichuan, este plato callejero es vendido en los puestos denominados como Xiaochi, recibe los toques picantes y de sabor de la región, lo más tradicionales son hechos con trazos pequeños de carne de cordero en una brocheta y asados en brasas a muy corta distancia, parecidos a los Satay  Tailandeses, también los hay de pollo, ternera, cerdo o marisco. Aderezados con comino en granos, hojuelas de chile, ajo e hinojo en polvo, sal, pimienta de Sichuan y “pintados” con semillas o aceite de sésamo durante su cocción y de lo mejor que puedas engullir acompañado de una refrescante cerveza, entrando así, en un embriagador bucle de sabor, picante, cerveza y vuelta a empezar.

Tortilla de patata, Madrid-España Si bien es cierto, no se acostumbra ver comida por las calles en las ciudades de España salvo por sus churros que se ven cada vez menos o en temporada de frío sus castañas asadas, o tal vez en las fechas estivales y de fiestas por el interior del país, pero no como en otros países, pero, como si lo fuera, ya que ir de bares, es hacer vida de calle en este país, además de, claro está, practicar el deporte nacional, así que por eso la tortilla de patata la incluimos en nuestra lista. En España, existen tantas tortillas de patatas como madres y bares y no es decir poco, ya que solo España tiene más bares, que el resto de países de Europa juntos, sí, así es, por difícil que parezca, así que elegir una en concreto es empresa poco probable, eso hablando solo de tortillas de patatas, porque si nos quedamos solo en tortilla, necesitaríamos algo más de tres vidas para mencionar sus variedades. En un mismo tipo de tortilla, como es el caso de la de patatas, ya existen distintas versiones, donde hay para todos los gustos, que si jugosa, que si individual, no, yo las prefiero gruesas, con salsa, a mi me gustan más bien hechas, yo la prefiero rellena, cebolla sí, cebolla no, que buena está la tradicional, yo quiero la de construida, en fin, ¿Quién da más? El hecho es, que este ícono de la comida española, tan sencillo en ingredientes y elaboración, verdadera fusión gastronómica, donde se junta Europa y América, ¿Cómo es posible hacer algo tan bueno, con tan poca cosa? es la afamada tortilla española, que debe ser otro patrimonio gastronómico del mundo.

Kikiam, Manila-Filipinas Su mestizaje culinario es intenso, en épocas anteriores colonia fue colonia española, pasando luego a Estados Unidos, donde claramente se ven influencias de ambos países en su comida, además de las influencias del sur este asiático, como China, Japón, Malasia, etc. teniendo así una muy variada y suculenta oferta gastronómica que se deja ver en sus calles, donde es habitual tomar un bocado en sus carritos, lo típico en Manila son bolas fritas de pescado, marisco o sus solicitados kikiam (Que-Kiam), un plato de influencias chinas, hecho de carne molida y procesada de cerdo, pollo, pescado o marisco, incluso a veces estas carnes mezcladas, además de cebolla, zanahoria, ajo, azúcar, pasta de soja, huevo batido, maicena diluida en agua, pimienta, todo esto muy picado, mezclado y procesado como si de picadillo para albóndigas se tratase, que sirven de relleno para unos rollos o lo que podría ser una canelón largo y envueltos en Tawpe, o lo que es lo mismo, piel de tofu seca, rehidratada y frito, de muy buen aspecto, sabroso y acompañado de una salsa agridulce o varias salsas, presentado en tiras, como un rollo con cortes oblicuos y o atravesado por un palillo, en raciones, palillos o por kilo a precios muy razonables.

Pollo a la Jerk, Kingston-Jamaica Más que en las calles de la ciudad, su venta y consumo es en las carreteras hacia otras ciudades, en improvisados o no, puestos, cabañas y restaurantes, a pie de vía, donde podremos comer in situ o para llevar y que, casi con cualquier cosa, sirve a un jamaicano para hacer una barbacoa, un barril, una lata,  una caja, lo que alguna vez fue una mesa o un agujero en la tierra y una malla metálica bastarían para preparar el plato nacional, el pollo a la Jerk. Aunque se haga de casi de todo lo que corre, nada y vuela, el preferido es el pollo, ¿Será por su precio?, no lo sé, lo cierto es, que es una fiesta en la boca, con todo el sabor criollo y mixtura de culturas que a lo largo de los años y por distintos conquistadores, ha heredado esta tierra, con los indios Tainos, los españoles, británicos, africanos, además de la alegría y frescor que ha aportado el Caribe. El pollo es aderezado con un adobo que además de su infaltable pimiento picante, el Scotch Bonnet, ajos, jengibre y cebollas picadas, zumo de lima, naranja, vinagre como ácidos, ron, aceite y salsa de soja y ojo a las especias: sal, azúcar, pimienta, pimienta de Jamaica, nuez moscada, canela en polvo, hojuelas de cayena, tomillo, cilantro y perejil, que aportan cada una de ellas lo suyo a un verdadero festival de sabor y fusión, todo esto cocido sobre brasas, por si no tenias suficiente.

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